Masiva concurrencia al cierre de las Colectividades

Con una asistencia total estimada en algo más de 300 mil personas, Colectividades cerró anoche con la elección de Gretel Adela Hosenen, de 18 años, como reina. La representante de la Asociación Valesana (colectividad suiza) se impuso no sólo a sus competidoras sino también al clima. Primera princesa resultó Naiara Verdún, de 18 años, de la colectividad iraní y segunda fue Ayelén Peña, 22, de la Sociedad Libanesa.
Tal como sucediera durante los 10 días del encuentro, también ayer hubo que rogar que los chaparrones de 5 minutos que caían en el momento más inoportuno no obligaran a levantar campamento antes de tiempo. Sin embargo, si pudieran, los organizadores elevarían sus quejas contra un clima que este año les jugó “una mala pasada: nunca hubo una semana entera con tanto frío como esta”, señalaron al explicarse por qué la concurrencia orilló apenas un tercio de lo habitual.
“Ahora paró, ahora se largó (sic)”. No era una broma, sino el pronóstico meteorológico que dictaba una mujer en la puerta del trailer donde se reunían los resignados organizadores. “Anoche (el sábado) fue peor, porque Defensa Civil nos pasó un panorama desastroso y cuando empezó a llover levantamos el escenario y después sólo reabrieron los stands”, contó Carlos Bustos, delegado de Colectividades ante el Etur.
Las gotas caían sin importarles que, por momentos, el cielo se despejaba. Unas nenitas vestidas con trajes típicos se guarecían en un trailer al grito de “queremos bailar”, mientras los responsables del sonido enloquecían subiendo y bajando equipos del escenario.
Las danzas se reanudaron, mientras bajaba gente al parque, esquivando charcos y cuidando de no empantanarse. El objetivo eran los stands, ya era hora de cenar. Así, las ganas de bailar y de comer presentaron pelea al temporal.
Para Lidia del Grosso, titular de la Asociación de Colectividades, fue el frío el responsable de la merma en la convocatoria, que alguna vez superara el millón de asistentes.
Todo aumentó. “Los precios no tienen que ver con esto porque los días que hubo gente se vendía como siempre”, consideró Jorge Saba, de la Sociedad Libanesa, y agregó: “El margen de ganancia es muy exiguo porque nadie quiere dejar de vender. Los precios aumentaron porque aumentaron los comestibles”.
Números aparte, este año se confirmó una tendencia creciente en las últimas ediciones: la visita de turistas. Al parecer, los récords los batieron los vecinos entrerrianos y los del sur santafesino, pero también hubo extranjeros. “Algo más novedoso fue que aumentó mucho la venta de artesanías de alto costo, que los rosarinos no suelen comprar”, graficó Saba en alusión a artículos de entre 150 y 300 pesos.
Pero no todos los extranjeros fueron turistas, según atestiguó Tamara Schmagin, feliz de haber encontrado en el stand de su Rusia natal a marineros, “la mayoría ucranianos”, que se acercaban a tomar vodka.
Sin problemas de seguridad, con el regreso de algunas entidades como Israel y el debut de la Casa de Cuba, con agrupaciones de armenios y portugueses con ganas de participar de futuras ediciones, Colectividades resiste año tras año los embates del clima para seguir siendo un clásico del calendario rosarino.
La noche cerró con un clásico: el ruido y las luces de los fuegos de artificio.
Fuente:La Capital
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